Una nueva caravana de migrantes parte desde Honduras a EEUU

Decenas de migrantes que buscan llegar a Estados Unidos caminan por una carretera mientras salen de San Pedro Sula, Honduras, al amanecer del martes 15 de enero de 2019. (AP Foto/Delmer Martínez)

Por DELMER MARTÍNEZ, Associated Press

SAN PEDRO SULA, Honduras — Una nueva caravana de migrantes centroamericanos partió de Honduras con el objetivo de llegar a la frontera con Estados Unidos, siguiendo la misma ruta que recorrieron miles de personas el año pasado en al menos tres caravanas.

Unos 600 migrantes se congregaron bajo una incesante lluvia en la estación de autobuses de San Pedro Sula, una de las ciudades más violentas del mundo, y decidieron partir el lunes por la noche, horas antes de la salida prevista inicialmente para el martes.

Alrededor de 300 personas, principalmente mujeres y niños, subieron a 30 autobuses pequeños con la intención de ir hasta la frontera con Guatemala. Otras 300 se echaron a andar hacia la localidad fronteriza de Agua Caliente. Uno de los integrantes le pidió el paraguas a un periodista diciendo que temía que su hija enfermase por la lluvia.

Durante su marcha, algunos migrantes pidieron a propietarios de tiendas que les dieran comida o agua para el viaje.

A la estación de autobuses siguió llegando gente, por lo que es posible que el tamaño de la caravana aumente el martes.

Una mujer que se negó a dar su nombre temiendo por su seguridad contó que su hija de 9 años había sido violada de forma violenta y que sufría problemas médicos graves. La madre, que trabajaba en una panadería, dijo que llevaba a la menor y a su hijo de 13 años a Estados Unidos.

Una vez allí, añadió, solicitará asilo o estatus de refugiado ante las autoridades estadounidenses porque “ya no se puede vivir en Honduras”.

Con toda probabilidad, la nueva caravana generará tanto tensiones como simpatías a medida que avance por Guatemala y México hacia suelo estadounidense.

No estuvo claro si el contingente tenía previsto llegar a Tijuana, la ciudad fronteriza mexicana donde miles de migrantes de tres caravanas anteriores están prácticamente abandonados desde noviembre.

Sueño de niño migrante guatemalteco termina en su muerte

Sueño de niño migrante guatemalteco termina en su muerte

Esta foto del 12 de diciembre de 2018 proporcionada por Catarina Gómez el jueves 27 de diciembre de 2018, muestra a su hermanastro Felipe Gómez Alonzo, de 8 años, cerca de su casa en Yalambojoch, Guatemala. (Catarina Gómez vía AP)

Por SONIA PÉREZ D., Associated Press

CIUDAD DE GUATEMALA, Guatemala — El papá de Felipe Gómez Alonzo escuchó rumores de que los padres y los niños podían cruzar la frontera de Estados Unidos para ingresar a ese país. Entonces, a mediados de diciembre, Agustín Gómez decidió llevarse a su pequeño de ocho años para dejar atrás la miseria que les abrumaba en Guatemala y obliga a muchos centroamericanos como ellos a tomar el riesgo de emigrar por un sueño.

Agustín estaba dispuesto a realizar el sueño de Felipe –tener una bicicleta–, pero su hijo se convirtió esta semana en el segundo menor guatemalteco que murió bajo la custodia de la patrulla fronteriza estadounidense en menos de 21 días. Su fallecimiento ocurrió justo en la Nochebuena mientras estaba bajo resguardo migratorio en un hospital de Nuevo México tras sufrir tos, vómitos y fiebre, aunque las causas de su muerte aún se investigan.

Su deceso siguió al de otra niña guatemalteca, Jakelin Caal, de siete años, ocurrida el 8 de diciembre.

“Escuchamos rumores de que podían pasar, dijeron que podían pasar con los niños (a Estados Unidos)”, contó vía telefónica a The Associated Press Catarina Gómez Lucas, de 21 años y media hermana de Felipe, desde su comunidad en Yalambojoch, Huehuetenango, unos 450 kilómetros al occidente de Guatemala.

En este humilde poblado viven personas retornadas de México que huyeron de Guatemala en los años más cruentos de la guerra en la nación centroamericana (1960-1996).

Catarina dice que vive con la familia de su padre en una casa de madera y teja, con pisos de tierra y sin acceso a servicios básicos, y que los trabajos temporales en agricultura, en la tapisca o cosecha de café le generaban a su padre unos seis dólares al día, que no alcanzaban para mantener a la familia.

En medio de estas carencias y tras vender un terreno y pedir un préstamo, Agustín decidió que debía aprovechar “la oportunidad” de irse a Estados Unidos, por lo que agarró algo de ropa y le compró zapatos y vestimenta Felipe para el viaje. También se llevó un poco de dinero para comida, agrega su media hermana.

Catarina Alonzo Pérez, de 31 años y madre de Felipe, dijo a través de su hijastra que habló con su hijo un día antes de que llegaran a Estados Unidos. Ella no habla español, pero se comunica en un lenguaje indígena maya conocido como Chuj.

“Ya estoy en la frontera mami, cuando llegue allá voy a hablar contigo”, le dijo Felipe a su madre, según cuenta la media hermana de Agustín. “No iba enfermo, aquí no estaba enfermo”, agregó.

Sin embargo, a Agustín y a su hijo los detuvieron en la frontera. De acuerdo con las autoridades migratorias estadounidenses, el niño estuvo bajo custodia de unidades fronterizas durante una semana y fue trasladado de una instalación a otra junto con su padre. El último lugar en el que el menor estuvo detenido –después de la primera de dos visitas al hospital el día que murió– fue un retén en una carretera en Nuevo México.

El padre de Felipe no detectó ninguna enfermedad en su hijo hasta el lunes 24 de diciembre, según el cónsul guatemalteco Óscar Padilla, quien habló con él el miércoles 26.

Felipe y su padre partieron de Guatemala el 14 de diciembre y fueron detenidos en la frontera de México con Estados Unidos cuatro días después, dijo el diplomático centroamericano a la AP.

La historia de Felipe tiene muchas similitudes con la de la niña Caal: ambos fueron llevados por sus padres endeudados en un intento de llegar a Estados Unidos en busca de una mejor vida, provenían de dos comunidades rurales con extrema pobreza en Guatemala y los dos enfermaron fatalmente cuando estaban bajo custodia de la patrulla fronteriza norteamericana.

“Estaba muy feliz de irse”, afirma la media hermana de Felipe. Por eso, asegura, la familia no entiende qué pasó con su salud.

La guatemalteca relata que dejaron de saber de su papá y su medio hermano desde el 18 de diciembre, cuando fueron detenidos por la patrulla fronteriza, y que en Navidad Agustín les llamó por teléfono alrededor de la una de la tarde para decirles que el niño había fallecido en un hospital.

“Nos dijo que estaba bien todo el día, que estuvo jugando con otros niños, (pero) luego el niño le dijo que se sentía mal, que le dolía el estómago”, añadió Catarina. “Papi me siento muy mal, siento que algo se me queda atorado en mi garganta… El niño alcanzó a decirle a su padre que no llorara ‘ya no voy a recuperarme, si algo pasa no vas a llorar’”, dice la media hermana al citar a su papá.

Agustín lo llevó en sus brazos, cuando fueron trasladados al hospital, y poco después de entregarlo a los médicos le informaron que su hijo había fallecido, según el relato de Catarina Gómez.

De acuerdo con la joven, Agustín se fue ahogado en deudas en su intento de alcanzar Estados Unidos. Había vendido un terreno para subsistir, pero no fue suficiente, entonces accedió a un préstamo para poder hacer el viaje. Eso mismo le sucedió a la familia de Caal, la primera menor fallecida.

A Felipe le sobreviven cinco hermanos, dos del primer matrimonio de su padre, y tres más de su mamá y papá. Era como la niña Jakelin, el segundo hijo de la familia.

“Mi papá está mal por lo del niño, no sabemos qué va a pasar, no tenemos nada con qué vivir, no tenemos dinero”, dice Catarina.

EEUU casi completa revisiones médicas de niños inmigrantes

Fotografía de archivo del 25 de enero de 2017 de un agente fronterizo cerca de la frontera entre México y Estados Unidos, desde el lado mexicano, que separa los pueblos de Anapra, México y Sunland Park, Nuevo México. (AP Foto/Christian Torres, Archivo)

Por NOMAAN MERCHANT, Associated Press

HOUSTON, Texas — El Departamento de Seguridad Nacional dijo que casi completa las nuevas revisiones médicas de todos los niños bajo custodia de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos.

Las revisiones fueron ordenadas después de que un guatemalteco de 8 años muriera bajo resguardo de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). El niño, identificado por las autoridades guatemaltecas como Felipe Gómez Alonzo, es el segundo caso de un niño migrante que muere este mes estando bajo custodia de la agencia.

El departamento informó el miércoles que algunos niños detenidos en zonas más remotas fueron vueltos a revisar por paramédicos o agentes de la Patrulla Fronteriza. En otros lugares, algunos niños fueron llevados a centros médicos.

DHS no dijo exactamente cuántos niños están bajo resguardo de la Patrulla Fronteriza.

La muerte de Felipe sucedió durante una disputa en curso sobre la seguridad fronteriza y con un cierre parcial del gobierno causado por la petición del presidente Donald Trump de financiar un muro fronterizo.

Los defensores de derechos de inmigrantes y grupos de derechos humanos criticaron fuertemente a la CBP tras la muerte de Felipe. El cadáver de Jakelin Caal de 7 años, quien murió a comienzos de mes, fue devuelto a su pueblo en Guatemala para el entierro.

El miércoles, el comisionado de CBP Kevin McAleena dijo en entrevista con “CBS This Morning” en relación a las muertes de los niños que “es un incidente extraordinariamente raro”.

“Ha pasado más de una década desde que han muerto niños en un proceso de CBP, así que esto es simplemente devastador para nosotros”, agregó.

Margaret Huang, directora ejecutiva de Amnistía Internacional en Estados Unidos, dijo que las políticas del gobierno de Trump “de crueldad hacia los migrantes y personas en busca de asilo en la frontera deben parar de inmediato antes de que más niños salgan lastimados”.

Tras impasse, EEUU permite a 6 hondureños pedir asilo

Varios activistas acompañan a un grupo de hondureños que solicitan asilo en el puerto de ingreso Mesa de Otay en San Diego, vistos desde Tijuana, México, el lunes 17 de diciembre de 2018. (AP Foto/Moisés Castillo)

Por MOISÉS CASTILLO, Associated Press

TIJUANA, México — Las peticiones de asilo de seis hondureños fueron aceptadas el martes para ser procesadas, poniendo fin a un impasse de 17 horas que involucró a las autoridades, los migrantes y dos legisladores que los apoyaban en una pequeña franja de territorio estadounidense en la frontera del país con México.

Los hondureños acamparon en el cruce fronterizo Mesa de Otay de San Diego, del otro lado de una placa que marca el límite internacional en un muro al lado del cual pasan los peatones antes de llegar a los inspectores. Se les unieron los representantes federales Nanette Barragan y Jimmy Gomez, ambos demócratas de California.

“Estaban en territorio estadounidense y básicamente les impedían pedir asilo”, dijo Barragan en un video publicado en Twitter que dijo fue grabado alrededor de las 2:40 de la madrugada.

Los solicitantes de asilo llegaron al cruce la tarde del lunes y después de varias horas los inspectores estadounidenses acordaron procesar las peticiones de ocho niños sin acompañante adulto, y de una madre y sus cinco hijos, dijeron los abogados. En un inicio, se les impidió el ingreso al país a seis más, quienes se sentaron sobre frazadas en una fría noche antes de que las autoridades aceptaran procesar sus solicitudes.

“Los niños están enfermos, lloran, han tenido que usar el baño”, dijo la noche del lunes Nicole Ramos, abogada de la organización de servicios legales Al Otro Lado que trabaja a nombre de los migrantes. “Hemos tenido que conseguirles frazadas y comida”.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) no comentó sobre el estatus de los hondureños solicitantes de asilo, pero las autoridades dicen que sus peticiones son procesadas tan rápido como es posible.

El impasse puso de manifiesto una práctica estadounidense de limitar el ingreso a los solicitantes de asilo en los cruces oficiales cuando se encuentran al máximo de su capacidad, a lo cual las autoridades le llaman “medición” o “manejo de filas”. Niegan enfáticamente que estén rechazando a solicitantes de asilo –algo que está prohibido por las leyes estadounidenses y el derecho internacional–, y dicen que sólo les están pidiendo que aguarden temporalmente en México.

La CBP dice que un enorme aumento en las solicitudes de asilo ha exigido al máximo los recursos con que cuenta. El número de personas que dicen tener miedo de regresar a su país de origen –el paso inicial para pedir asilo– aumentó 67% en la frontera de Estados Unidos con México en el año fiscal que finalizó el 30 de septiembre, a 92,959 peticiones en comparación con 55,584 el año previo.

Los detractores sostienen que la CBP limita el número de peticiones de asilo para desanimar a la gente a que llegue.

En San Diego, las autoridades estadounidenses canalizan las solicitudes de asilo a través del cruce fronterizo de San Ysidro, el de mayor actividad en Estados Unidos. Los migrantes que desean el asilo manejan ellos mismos la lista de espera en un cuaderno maltratado en Tijuana.

Ya había una lista de 3,000 personas aguardando en San Ysidro incluso antes de que una caravana con más de 6,000 individuos llegara a esa parte de la frontera el mes pasado. En ese cruce suelen procesarse de 60 a 100 solicitudes por día, lo que significa que muchos tendrán que aguardar en Tijuana durante meses.

La gente que se presenta en el otro cruce en la ciudad, el de Mesa de Otay, es canalizada al de San Ysidro. Pero el grupo del lunes sí logró pisar suelo de Estados Unidos, lo que usualmente significa que son transferidos a San Ysidro para que sus solicitudes sean procesadas de inmediato.

Migrantes cruzan muro fronterizo por arriba o por debajo

Un migrante hondureño ayuda a una niñita a cruzar el muro fronterizo en Tijuana, México, el domingo, 2 de diciembre del 2018. (AP Foto/Ramon Espinosa)

TIJUANA, México (AP) — Un flujo consistente de migrantes centroamericanos ha estado encontrando maneras de treparse, pasar por debajo o colarse por el muro fronterizo en Estados Unidos para plantar los pies en suelo estadounidense y pedir asilo.

En semanas recientes, el hondureño Joel Méndez alimentó a su hijo de 8 meses, Daniel, antes de pasárselo a su compañera, Yesenia Martínez, que se había arrastrado por un hueco en el suelo bajo el muro, aflojado por las lluvias.

Un grupo de jóvenes se subieron sobre el muro en San Ysidro, California, con esperanzas de un boleto a una vida mejor. Un migrante ofreció ayuda a los otros para bajarse a suelo estadounidense.

Todos ellos buscaban evitarse la larga espera oficial en el lado mexicano para presentar una solicitud de asilo, prefiriendo cruzar el muro y entregarse a los agentes fronterizos estadounidenses. La semana pasada, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza dijo que el sector de San Diego había experimentado “un aumento ligero” en el número de familias que ingresaban ilegalmente a Estados Unidos con el objetivo de pedir asilo.

Miles de migrantes están viviendo en atestados campamentos improvisados en Tijuana tras una dura y larga travesía desde Centroamérica hasta la frontera de Estados Unidos. Muchos han decidido establecer nuevas vidas en México, solicitando permisos de trabajo y consiguiendo empleos en fábricas locales, esperando mientras el gobierno estadounidense procesa unas 100 solicitudes de asilo diariamente en el cruce de San Ysidro, el más atareado de la frontera.

Pero por boca de otros, algunos se han dado cuenta de que pueden simplemente cruzar la frontera, mayormente si obstáculos por las autoridades mexicanas. En parejas o tríos –a veces una decena– llegan al muro fronterizo y se las arreglan para pasar al otro lado. A menudo en unos pocos minutos, los agentes fronterizos llegan al sitio para llevarlos a centros de detención y comenzar entrevistas sobre “miedo creíble”.

En espacio de dos noches la semana pasada, periodistas de la Associated Press vieron a más de una decena de migrantes arriesgado ese cruce. Una mujer que llevaba un rosario de cuentas azules esperaba con sus hijos para ver por dónde podían cruzar. Un migrante salvadoreño se ocultaba mientras cavaba un hoyo en la arena bajo el muro. En la oscuridad de la noche, se podía ver a migrantes caminando loma arriba en territorio estadounidense hacia los agentes que esperaban para detenerlos.

Más familias cruzan ilegalmente a San Diego

México dejará de otorgar contratos petroleros durante 3 años

La hondureña Charlot Andrea, de 3 años, es empujada debajo de una cerca fronteriza de Estados Unidos desde el lado de Tijuana, México, para reunirse con su madre Rachel Rivera, de 19 años, en territorio estadounidense, el jueves 4 de diciembre de 2018. (AP Foto/Rebecca Blackwell)

Por MARKO ALVAREZ, Associated Press

TIJUANA, México — Primero, la mujer se arrastró por debajo de la cerca fronteriza con el cuerpo boca abajo a través de un hueco cavado. El espacio tiene unos centímetros de alto y sus pies levantaban el polvo mientras se movía. Luego, siguió su hija de 3 años vestida de color rosa, que fue empujada boca arriba y con los pies por delante por un hombre que se quedó en México.

Migrantes son acompañados por un agente de la Guardia Fronteriza de Estados Unidos al ser detenidos tras trepar la cerca fronteriza de Tijuana, México, a San Ysidro, California, el lunes, 3 de diciembre del 2018. (AP Foto/Rebecca Blackwell)

La madre, que esperaba ansiosa en el lado de California de la frontera, los apresuró. “Rápido”, dijo. “Aquí estoy yo. Ni importa que te ensucies”.

Quince segundos después, las hondureñas estaban juntas en Estados Unidos. Al poco tiempo, un agente de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP por sus siglas en inglés) se acercó a ellas en un cuatrimoto para llevárselas en custodia.

El sector fronterizo de San Diego ha registrado una “ligera alza” en el número de familias que ingresan ilegalmente a Estados Unidos y se entregan a los agentes de migración desde que la caravana de migrantes centroamericanos llegó a Tijuana hace dos semanas, dijo la CBP el martes.

Miles de migrantes en el lado mexicano de la frontera viven en albergues abarrotados y llenos de tiendas de campaña en la ciudad fronteriza de Tijuana luego de un viaje agotador a través de México en el que caminaron y pidieron aventones con el objetivo de solicitar asilo en Estados Unidos.

Frustrados por la larga espera para presentar sus solicitudes, puesto que Estados Unidos procesa a lo sumo 100 al día, algunos migrantes tratan de cruzar la frontera de forma clandestina.

Rachel Rivera, de 19 años, comentó a The Associated Press que Honduras se había vuelto inhabitable. Momentos antes de arrastrarse bajo la cerca, dijo que estaba deslizándose hacia Estados Unidos en un intento de “darle una mejor vida” a su hija Charlot.

Un videorreportero de The Associated Press vio a más de una veintena de migrantes trepando una cerca entre México y Estados Unidos el lunes por la noche. Una vez que llegaron al otro lado, los migrantes alzaron los brazos para entregarse a los agentes fronterizos que llegaron rápidamente al lugar en camionetas blancas.

No está claro hasta el momento a dónde fueron trasladas esas familias.

En un día normal antes de que llegara la caravana a Tijuana, los agentes de la Patrulla Fronteriza en la zona de San Diego detenían aproximadamente a unas 120 personas que trataban de ingresar de forma ilegal a Estados Unidos desde México.

El presidente Donald Trump emitió una proclama en noviembre en la que suspendió el derecho a asilo para las personas que ingresaran a Estados Unidos de forma ilegal. Los grupos defensores de derechos humanos cuestionaron la legalidad de dicha proclama.

El portavoz de la CBP, Ralph DeSio, dijo que Estados Unidos trataba de frenar los cruces ilegales al emitir la proclama.

Estados Unidos ha establecido un proceso para los solicitantes de asilo para que se presenten de una forma “ordenada” en un cruce fronterizo, comentó DeSio a la AP en un correo electrónico. “Cuando la gente decide ignorar ese proceso se ponen en peligro y, en el caso de las familias, eligen poner en riesgo las vidas de sus hijos”.

Trump volvió a tuitear el martes para tratar de obtener apoyo para un mejor muro fronterizo y argumentó que el gasto sería menor en comparación con el que incurre cada año Estados Unidos por la inmigración ilegal.

Personas en su mayoría de Honduras, pero también de El Salvador y Guatemala, integraron la caravana que viajó hacia Tijuana, buscando seguridad en los números mientras atravesaban México para evitar a los criminales y las cuotas exigidas por las pandillas que se aprovechan de los migrantes.

Docenas de migrantes han comentado a la AP que huyen de la pobreza y que buscan una mejor calidad de vida, mientras que muchos también dijeron que huyeron de la terrible violencia y de las amenazas de muerte en su tierra natal.

La hondureña Margarita López dijo que definitivamente saltaría la cerca hacia Estados Unidos si tiene la oportunidad. Pero mientras tanto, López se mantuvo formada el martes para solicitar una visa humanitaria a las autoridades mexicanas que le permitiría vivir y trabajar en México por un año.

Cerca de ella, Luis Fernando Vázquez, de Guatemala, dijo que no intentaría saltar la cerca fronteriza.

“Yo no soy así. Prefiero trabajar… portarme bien aquí”, señaló.

Reubican a migrantes centroamericanos en Tijuana, México

Un migrante hondureño trepa el cerco fronterizo que separa Tijuana, México, de San Diego, Estados Unidos, antes de cruzar para el lado estadounidense con su hijo, en Tijuana, el jueves 29 de noviembre del 2018. (AP Foto/Ramón Espinosa)

TIJUANA, México (AP) — Las autoridades en la ciudad fronteriza de Tijuana, México, comenzaron a reubicar a los migrantes centroamericanos que llegaron en caravana, trasladándolos de un refugio atiborrado que estaba cerca de la frontera a un salón de eventos que está más alejado.

El jueves por la noche, más de 200 migrantes abordaron autobuses en el complejo deportivo ubicado cerca de la frontera para ir a su nuevo refugio temporal, ubicado a unas 10 millas de la garita fronteriza más cercana.

El gobierno municipal dijo que las autoridades federales están a cargo de la reubicación.

Entre tanto, varios migrantes se treparon o arremolinaron en la barrera fronteriza durante la noche y fueron detenidos por funcionarios estadounidenses.

Expertos han expresado su preocupación por las condiciones insalubres en el complejo deportivo donde había más de 6,000 migrantes, el doble de su capacidad. Había basura y muchos casos de personas con piojos e infecciones respiratorias.

Próximo gobierno en México acepta albergar a migrantes

Migrantes se concentran en la frontera entre México y Estados Unidos tras pasar una fila de policías mexicanos en el cruce de el Chaparral, en Tijuana, México, el 25 de noviembre de 2018, en su intento por llegar a territorio estadounidense. (AP Foto/Rodrigo Abd)

Por CHRISTOPHER SHERMAN y E. EDUARDO CASTILLO, Associated Press

TIJUANA, México — Mientras México se debate sobre qué hacer con más de 5,000 centroamericanos que acampan al aire libre en un complejo deportivo en la ciudad fronteriza de Tijuana, el gobierno del presidente electo Andrés Manuel López Obrador indicó el martes que estaría dispuesto a albergar a los migrantes en suelo mexicano mientras tramitan su solicitud de asilo ante Estados Unidos, una exigencia crucial del mandatario estadounidense Donald Trump.

Un migrante carga a un niño frente a policías mexicanos afuera de la Unidad Deportiva Benito Juárez en Tijuana, México, el lunes 26 de noviembre de 2018. (AP Foto/Ramón Espinosa)

Marcelo Ebrard, quien ha sido designado como futuro secretario de Relaciones Exteriores de México, propuso que el gobierno de Trump también contribuya a proyectos de desarrollo que generen empleos en América Central a fin de contener la ola de migrantes procedentes de una región sumida en la pobreza, y señaló que una cifra apropiada sería de por lo menos 20,000 millones de dólares.

“Nosotros no podemos determinar, para un país, el ritmo en el cual son entrevistados” los migrantes por las autoridades estadounidenses, declaró Ebrard en conferencia de prensa en la Ciudad de México. Inspectores fronterizos estadounidenses dan trámite a menos de 100 solicitudes de asilo al día en el principal cruce fronterizo de Tijuana a San Diego, lo que causa una acumulación y retraso de miles de peticiones.

“Entonces, ¿qué hay qué hacer?”, preguntó Ebrard. “Pues prepararse para asumir que van a estar una parte de ellos en territorio mexicano en esa zona durante los próximos meses”.

“Hay que apoyarlos, a las autoridades municipales” en lo que respecta al alojamiento y alimentación de los migrantes, afirmó. “Eso no es negociación bilateral, eso hay que hacerlo”.

López Obrador, que obtuvo una victoria aplastante en las elecciones del 1 de julio y asume la presidencia el 1 de diciembre, construyó su carrera política defendiendo a los pobres. Ahora enfrenta la difícil tarea de aplacar a Trump en el tema migrante mientras sostiene la añeja política de exigir mejor trato a los migrantes.

Ebrard dijo a la prensa el martes que un objetivo importante del próximo gobierno es concretar un compromiso con Estados Unidos para poner en marcha proyectos de desarrollo en Honduras, de donde proviene la vasta mayoría de los migrantes en la caravana, así como en Guatemala, El Salvador y otras partes en América Central.

Un migrante hondureño conversa con agentes fronterizos de Estados Unidos del otro lado de un alambre de cuchillas despúes de que rociaran gas lacrimógeno a los migrantes que intentaron cruzar a Estados Unidos desde Tijuana, México, el domingo 25 de noviembre de 2018. (AP Foto/Ramon Espinosa)

“¿Qué estamos negociando con los Estados Unidos? Queremos que participen en el proyecto que te acabo de decir” para la creación de empleos en América Central. A la pregunta de cuántos recursos debería aportar Estados Unidos, Ebrard afirmó que por lo menos 20,000 millones de dólares.

“Por sí solo (México) va a invertir en el sur de nuestro territorio, más de 20,000 millones de dólares, por lo tanto, cualquier esfuerzo serio que se quiera hacer respecto a nuestro hermanos de El Salvador, Honduras, Guatemala, pues debería ser un monto parecido”, declaró Ebrard.

Ebrard presentó la postura mientras habitantes de Tijuana cerraban una escuela primaria por su preocupación de que está cerca del complejo deportivo donde miles de migrantes acampan al aire libre desde hace dos semanas.

El gobierno entrante planteó su propuesta después de que agentes fronterizos estadounidenses lanzaron gas lacrimógeno hacia territorio mexicano para repeler a un grupo de migrantes que había intentado cruzar ilegalmente la frontera el fin de semana. Debido al incidente, las autoridades mexicanas reforzaron la presencia policial alrededor del campo deportivo.

Una asociación de padres compró por su cuenta un candado y cadena para cerrar la escuela primaria Gabriel Ramos Millán debido a la preocupación por la seguridad de sus hijos. Un letrero decía que el plantel permanecería cerrado hasta nuevo aviso.

Los mismos migrantes examinaban de urgencia sus opciones debido a su percepción de que sus solicitudes de asilo en Estados Unidos o de cruzar la frontera en forma ilegal tienen pocas probabilidades de éxito.

La mayoría se desanimó después de que agentes estadounidenses lanzaron gas lacrimógeno contra el grupo de migrantes que intentó cruzar el domingo a territorio estadounidense. Consideraron el choque y la reacción oficial como una situación que perjudicada su oportunidad de alcanzar Estados Unidos. El Instituto Nacional de Migración de México informó que 98 migrantes serían deportados después de su intento de cruzar hacia Estados Unidos de manera ilegal. La Secretaría de Gobernación de México dijo que unas 500 personas intentaron correr hacia la frontera y las autoridades estadounidenses dijeron que fueron 1,000.

El martes había fila afuera de una carpa donde funcionarios de la Organización Internacional para las Migraciones ofrecían asistencia a quienes desearan regresar a sus países.

Las autoridades también informaron que hay más migrantes interesados en tramitar su permanencia en México. Han aumentado las preguntas sobre una feria de empleo que podría recibir a migrantes en Baja California.

“Lo que sucedió ayer nos perjudica a nosotros”, dijo Óscar Leonel Mina, un salvadoreño de 22 años, acerca del choque fronterizo del domingo.

Mina, su esposa y si hijita no fueron a la marcha y luego se alegraron de ello al enterarse de lo sucedido, afirmó.

Tras estos sucesos, Mina está revalorando su plan de ir a Estados Unidos. Dice que le han hablado de Rosarito, un balneario concurrido por turistas estadounidenses que se encuentra a unos 40 minutos en coche al sur de Tijuana.

Allí “se puede ganar dinero y vivir bien” si uno está dispuesto a trabajar, dijo. Su objetivo ahora es partir del refugio en una semana.

Las fuerzas de seguridad de México incrementaron su presencia en el centro deportivo que sirve de refugio a miles de migrantes de la caravana, con el motivo aparente de evitar que se repita el incidente del domingo.

El secretario de seguridad pública de Tijuana, Marco Antonio Sotomayor Amezcua, dijo en conferencia de prensa que la policía mexicana será prudente en el empleo de la fuerza, pero que se debe garantizar “a toda costa” que no se vuelvan a cerrar los cruces fronterizos.

Sotomayor dijo que esperaba que los migrantes que tenían pensado ingresar en Estados Unidos de forma ilegal ya sepan que eso no será posible tras los incidentes del domingo.

México reforzará seguridad fronteriza por cruce de migrantes

México reforzará seguridad fronteriza por cruce de migrantes

Policías mexicanos corren para intentar detener a migrantes en Tijuana, México, el domingo 25 de noviembre de 2018. (AP Foto/Ramón Espinosa)

Por CHRISTOPHER SHERMAN,  Associated Press

TIJUANA, México — México aparentemente empezó a reforzar la seguridad cerca de su frontera con Estados Unidos, con policías formados frente a un refugio en Tijuana que decían a los migrantes centroamericanos que no podían acercarse a la zona limítrofe.

Un migrante centroamericano es detenido por agentes estadounidenses que le ordenaron volver al lado mexicano de la frontera, después de que un grupo de migrantes rebasó a la policía mexicana en el cruce del Chaparral en Tijuana, México, el domingo 25 de noviembre de 2018 en la frontera con San Ysidro, California. (AP Foto/Pedro Acosta)

El Instituto Nacional de Migración dijo que 98 migrantes serán deportados tras intentar atravesar la frontera, momento en que agentes estadounidenses lanzaron gases lacrimógenos hacia México. La Secretaría de Gobernación mexicana dijo que unos 500 migrantes intentaron cruzar la frontera, pero las autoridades estadounidenses dijeron que eran alrededor de 1,000.

Funcionarios mexicanos dijeron que los migrantes habían participado del caos “violento”, en lo que comenzó como una marcha pacífica para pedir a Estados Unidos que acelere el procesamiento de solicitudes de asilo presentadas por migrantes centroamericanos varados en Tijuana.

El jefe de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, Kevin McAleenan, dijo en conferencia telefónica con la prensa que 69 migrantes que intentaron cruzar ilegalmente fueron detenidos en California.

Dijo que la patrulla fronteriza está autorizada a emplear gases y otros medios no letales, pero que el incidente será revisado y la situación se resolvió sin heridos graves.

“A medida que se desarrollaron los acontecimientos, las medidas rápidas, decisivas y eficaces impidieron una situación sumamente peligrosa”, aseguró.

Pero el lunes, muchos migrantes se preguntaban con aire adusto si el incidente había echado a perder todas sus posibilidades de solicitar asilo.

Isauro Mejía, hondureño de 46 años, buscaba una taza de café el lunes después de haberse visto envuelto en el choque de la víspera.

“Como estuvo la cosa ayer (…) creo que no hay posibilidades, dijo”.

En una crítica inusual a los migrantes, la Comisión Nacional de Derechos Humanos mexicana dijo que “reitera la necesidad de que las personas integrantes de las diversas caravanas que cruzan nuestro país se conduzcan con respeto a las leyes mexicanas y se abstengan de ocasionar afectaciones o incurrir en conductas indebidas en las distintas comunidades por las que pasen o en las que se encuentren”.

“Es importante precisar que el hecho de que el Estado mexicano actúe para proteger sus derechos”, dijo la comisión, “no implica un salvoconducto para infringir las leyes”.

El incidente del domingo comenzó cuando una marcha pacífica desencadenó un caos luego de que agentes estadounidenses lanzaron gases lacrimógenos hacia México para detener a los migrantes que intentaron cruzaron la frontera.

La Secretaría de Gobernación de México informó el domingo que deportará de inmediato a quienes intentaron ingresar “violentamente” a Estados Unidos desde Tijuana. En tanto, el gobierno municipal de Tijuana dijo que más de tres docenas de migrantes fueron arrestados por perturbar la paz y otros cargos derivados de la marcha y los sucesos posteriores.

La gran mayoría de los más de 5,000 migrantes centroamericanos que acamparon durante más de una semana en un complejo deportivo de Tijuana volvieron al albergue improvisado para formarse para recibir alimentos y recuperarse de una tarde perturbadora.

Lurbin Sarmiento, de 26 años y originaria de Copán, Honduras, caminó al complejo deportivo junto a su hija de 4 años, ambas perturbadas, por lo que acababa de suceder entre el Río Tijuana y la frontera con Estados Unidos.

Ella se encontraba en el fondo del río un drenaje de concreto con apenas un hilillo de agua cerca de la frontera junto a su hija al momento en que los agentes estadounidenses lanzaron los gases lacrimógenos.

“Corrimos pero siempre nos alcanzó el zumo y mi niña se estaba ahogando”, dijo Sarmiento. Señaló que nunca se hubiera acercado tanto con su hija si hubiera sabido que iba a haber gases.

El gas alcanzó a cientos de migrantes que protestaban cerca de la frontera, cuando algunos de ellos intentaron cruzar la barda y el alambre que divide a ambas naciones. Las autoridades estadounidenses cerraron durante varias horas el cruce fronterizo de San Ysidro, el más transitado del país.

La situación se deterioró después de que el grupo comenzó una protesta pacífica para pedir a Estados Unidos que acelere el proceso de solicitudes de asilo para los migrantes centroamericanos estacionados en Tijuana.

La policía mexicana había impedido que pasaran por un puente que conduce al puerto de ingreso en México, pero los migrantes empujaron a los agentes y cruzaron el río Tijuana debajo del puente. Aunque en la otra ribera había más policías antimotines, los centroamericanos caminaron por el río hasta un área donde sólo un dique de tierra y alambre de púas los separaban de los agentes de la Patrulla Fronteriza estadounidense.

Entonces algunos intuyeron que había una oportunidad de cruzar.

Un reportero de The Associated Press vio a agentes estadounidenses disparar varios cartuchos de gas lacrimógeno después de que algunos migrantes intentaron penetrar la frontera a través de varios puntos. La televisora mexicana Milenio mostró imágenes de personas subiendo cercas y arrancando láminas de metal para ingresar en suelo estadounidense.

Un grupo de migrantes cruza el lecho de un río en la frontera con Estados Unidos tras superar a unos policías mexicanos en Tijuana, México, el domingo 25 de noviembre de 2018. (AP Foto/Ramón Espinosa)

La hondureña Ana Zúñiga, de 23 años de edad, dijo que vio a los migrantes abrir un pequeño hueco entre el alambre afilado del lado mexicano de un dique, ante lo cual los agentes arrojaron los cartuchos.

Los niños gritaban y tosían en el caos que se desató por el gas, el cual fue arrastrado por el viento hacia personas que estaban a cientos de metros de distancia.

“Corrimos, pero cuando uno corre más le asfixia el humo”, le dijo a la AP mientras cargaba a su hija Valery de 3 años.

A algunos metros de distancia en el lado estadounidense, compradores ingresaban y salían de un centro comercial, que finalmente cerró sus puertas.

Durante todo el día, helicópteros de la Patrulla Fronteriza estadounidense sobrevolaron la zona, mientras que agentes vigilaban detrás de la cerca en California. Los cruces peatonales en el puerto de San Ysidro fueron cerrados tanto en las instalaciones en el este como en el oeste, indicó la oficina de la Patrulla Fronteriza en San Diego vía Twitter. Todo el tránsito norte-sur y viceversa dejó de fluir. A diario, más de 100,000 personas ingresan a Estados Unidos desde ese punto.

Kirstjen Nielsen, secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS), dijo en un comunicado que las autoridades estadounidenses seguirán manteniendo una presencia “robusta” en la frontera suroccidental y que entablarán acciones judiciales contra cualquiera que dañe propiedad federal o viole la soberanía de Estados Unidos.

“El DHS no tolerará este tipo de desorden y no titubeará en cerrar los puertos de ingreso por razones de seguridad pública”, afirmó.

Más de 5,000 migrantes han estado acampando en el interior y en los alrededores de un complejo deportivo en Tijuana tras recorrer México en las últimas semanas como parte de una caravana. Muchos tienen la esperanza de solicitar asilo en Estados Unidos, pero los agentes en San Ysidro están procesando menos de 100 peticiones diarias.

Ireneo Mújica, que ha acompañado a los migrantes durante semanas como parte del grupo activista Pueblo Sin Fronteras, dijo que el objetivo de la marcha del domingo hacia la frontera con Estados Unidos era hacer que la difícil situación de los migrantes sea más visible para los gobiernos de México y Estados Unidos.

“No podemos tener a toda la gente allí”, le dijo Mújica a la AP.

Juan Manuel Gastélum, alcalde de Tijuana, declaró el viernes una crisis humanitaria en esta ciudad fronteriza de 1.6 millones de habitantes, que dice pasa apuros para darle alojamiento a la gran cantidad de migrantes.

El presidente estadounidense Donald Trump expresó el domingo en Twitter su descontento con las caravanas en México.

“Sería muy inteligente si México detuviera a las caravanas mucho antes de que lleguen a nuestra frontera sur, o si los países de donde provienen no les permitieran crearlas (es una forma de que saquen a ciertas personas de su país y las echen a Estados Unidos. Pero ya no)”, escribió.

Luego envió otro tuit diciendo: “México debería trasladar a estos migrantes que ondean sus banderas, y muchos de los cuales son criminales crueles, de vuelta a sus países. Háganlo por avión, por autobús, como quieran, pero ellos NO VAN A ENTRAR A EEUU. Cerraremos la frontera indefinidamente si es necesario. Congresistas: ¡Otorguen financiamiento para EL MURO!”

Trump repetidamente ha emitido acusaciones infundadas de que los migrantes son criminales. En realidad son en su vasta mayoría migrantes pobres, con escasas pertenencias, que huyen de la violencia y la pobreza de sus países. Durante la campaña presidencial, Trump prometió erigir un muro a lo largo de toda la frontera y obligar a México a pagar por él.

La Secretaría de Gobernación informó el domingo que México ha enviado a 11,000 centroamericanos de vuelta a sus países de origen desde el 19 de octubre. Indicó que 1,906 de ellos eran integrantes de las últimas caravanas.

México se encamina a deportar a unos 100,000 centroamericanos para fines de año.

Alcalde de Tijuana declara crisis humanitaria por migrantes

Alcalde de Tijuana declara crisis humanitaria por migrantes

Elías López, un migrante hondureño de tres años, juega entre los escudos de la policía mexicana antimotines cuando el grupo del cual es parte intentó cruzar el cruce fronterizo Chaparral en Tijuana, México, el jueves 22 de noviembre de 2018. (AP Foto/Rodrigo Abd)

TIJUANA, México (AP) — El alcalde de Tijuana ha declarado una crisis humanitaria en la ciudad fronteriza con Estados Unidos y el viernes dijo que solicitó apoyo a Naciones Unidas para ocuparse de los aproximadamente 5,000 migrantes centroamericanos que han llegado aquí.

El alcalde Juan Manuel Gastelum aseguró que el gobierno federal mexicano le ha proporcionado poca ayuda y que él no comprometerá los servicios públicos de la ciudad para lidiar con la situación. Agregó que 4,976 migrantes han llegado a la ciudad.

“No tenemos la infraestructura suficiente y necesaria par atender con cabalidad a estas personas para darles un espacio digno”, dijo Gastelum el viernes al radial Grupo Fórmula.

El jueves, su gobierno emitió un comunicado diciendo que solicitaba ayuda de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios.

“No voy a gastarme el dinero de los tijuanenses”, dice Gastelum en el comunicado.

En su mayor parte, la caravana de migrantes que salió de Honduras a mediados de octubre fue bien recibida en las ciudades y pueblos mexicanos que atravesó camino a la frontera. Incluso ciudades con pocos recursos se aseguraron de que los migrantes tuvieran comida y un lugar para descansar.

Sin embargo, en esos lugares la caravana se quedaba un máximo de dos noches, con la excepción de Ciudad de México. En Tijuana, muchos de los migrantes que huyen de la violencia y la pobreza quieren solicitar asilo en Estados Unidos y se enfrentan a una posible espera de meses en la ciudad fronteriza antes de siquiera tener una oportunidad de hablar con un funcionario estadounidense.

Gastelum dijo el viernes que el gobierno mexicano había mencionado enviar 20 toneladas de recursos a Tijuana apara ayudarlos, pero que tres cuartas partes eran materiales para reforzar la frontera y sólo 5 toneladas eran materiales para ayudar realmente a los migrantes.

La mayoría de los migrantes se han quedado en un campamento improvisado en un estadio deportivo en la ciudad.

Gastelum también criticó al gobierno federal por no tomar más en serio la amenaza del presidente de Estados Unidos Donald Trump de cerrar toda la frontera si las cosas se salen de control en Tijuana. “Eso es grave”, dijo.

Haciendo referencia a una protesta de un pequeño grupo de migrantes que marchó el jueves hacia uno de los cruces fronterizos de Tijuana, Gastelum dijo que dichas manifestaciones no van a ayudar.

“Aquí miles de personas de Tijuana trabajan en los Estados Unidos, llegan tarde a su trabajo”, dijo. “De Estados Unidos para acá no viene turismo, no vienen las personas al sector médico. La situación se está poniendo nada cómoda”.