En esta fotografía del miércoles 20 de febrero de 2019, un hombre chatea usando su celular junto a una mujer que lee un libro en el malecón de La Habana, en Cuba. (AP Foto/Ramón Espinosa)

Por ANDREA RODRÍGUEZ, Associated Press

LA HABANA, Cuba — Tras el paso de un tornado que devastó media La Habana a fines de enero un hombre se quejó en Twitter de que los funcionarios amenazaban con sacarlo de su finca pese a su resistencia. Una semana después anunció que el gobierno había cambiado de idea y lo ayudaría a reconstruir su casa.

En esta foto del miércoles, 20 de febrero del 2019, Julio Aguirre Lusson, de 25 años, un DJ que ha tenido un canal en YouTube llamado TecnoLikeCuba por un año, posa para una foto en su casa en La Habana, “Antes el país con más suscriptores (actualmente tiene más de 4.000) en mi canal era España, luego Estados Unidos y en tercer lugar Cuba. Ahora, desde los datos, son los cubanos”, dice Aguirre. (AP Foto/Ramón Espinosa)

Otro usuario reclamó asientos para familiares en las salas de espera de un hospital en la cuenta oficial recién abierta de un vicepresidente, al tiempo que un grupo de jóvenes lanzó la aplicación “Sube” para conectar a clientes con taxistas, en un país con serios déficits de transporte.

Cuba, que alguna vez fue una de las sociedades más desconectadas de internet del continente, está cambiando su escenario tecnológico rápidamente y en dos meses desde que se comenzó a ofrecer el servicio de datos móviles para los celulares, las transformaciones se perciben sutiles pero palpables.

“La vida ha cambiado. Incluso cuando vas caminando por la calle te das cuenta. El otro día estaba mirando desde el techo de mi casa y el vecino tenía datos, la del frente tenía datos y el de más allá. Eso no se veía antes”, dijo a The Associated Press Alberto Cabrera, un comunicador de 25 años que forma parte del equipo desarrollador de “Sube”, una aplicación por ahora experimental y sin fines de lucro.

“Estamos en un proceso de aprendizaje sobre cómo usar los datos”, indicó Claudia Cuevas, de 26 años, profesora universitaria y compañera de Cabrera. “Antes ibas al parque (las zonas Wi-Fi legales) una vez a la semana a comunicarte con la familia… Ahora, en cambio, buscas aplicaciones, Twitter, Instagram. Los estudiantes están haciendo grupos para las tareas. Es más participativo”, agregó.

A mediados de enero, en los primeros 40 días de acceso al servicio, 1.8 millón de cubanos -de una población de 11 millones- habían comprado paquetes de datos. Un reporte reciente indicó que unos 6.4 millones de residentes son usuarios de internet e igual cantidad de redes sociales.

La historia de Cuba con la tecnología no estuvo exenta de tensiones desde su apertura en los años 90. Cuba acusó a Estados Unidos bloquear su acceso a las fibras ópticas que rodean la isla, obligándola a contar con un servicio satelital caro y lento. Recién en 2011 tuvo acceso a un cable submarino tras una asociación con Venezuela.

Pero tardó hasta 2015 en habilitar el servicio a la población, en general mediante la apertura de puntos Wi-Fi en centenares de parques -una modalidad vigente pero menos popular que antaño- y el servicio hogareño sigue limitado.

Para los opositores, el gobierno no daba cobertura a la ciudadanía por temor a un flujo libre de información y a las críticas adversas a un modelo político que suele exaltar la unanimidad como un valor de defensa ante la hostilidad de Washington.

“Durante un tiempo Internet provocó temor en los líderes cubanos y hubo que esperar demasiado”, le explicó a AP el bloguero y politólogo cubano residente en Estados Unidos, Harold Cárdenas. “Un daño colateral de las dinámicas de la Guerra Fría, prolongadas en Cuba durante décadas”.

“Institucionalmente, es positivo” que ahora internet se vea “como una herramienta que fortalece transversalmente la sociedad y la economía del país”.

“Lo que podemos esperar es más participación ciudadana, incorporación a tendencias digitales globales y retos para la nueva presidencia”, explicó Cárdenas. “Que Miguel Díaz-Canel sea un político de su generación con una visión más sofisticada sobre la tecnología es una ventaja… que la burocracia doméstica haya demostrado ser más lenta que el Vaticano para adaptarse al mundo digital, es un desafío”.

Personas consultadas por AP coincidieron en que el uso de internet a partir de la apertura del servicio de datos se volvió algo cotidiano: muchos han cambiado a la estatal compañía ETECSA de telefonía tradicional por WhatsApp, que es mucho más económico. Otros han modificado el consumo de información y la búsqueda de contenidos -desde noticias a recetas de cocina- y unos cuantos lo han usado como instrumento de acercamiento a los gobernantes.

En tanto, los adolescentes están realizando “quedadas”, una suerte de citas virtuales.

Julio Aguirre Lusson, un disc-jockey de 25 años que desde hace un año tiene un canal en YouTube en el que prueba y aconseja sobre aplicaciones para móviles, pudo medir en carne propia el impacto del uso de datos entre sus usuarios.

“Antes el país con más suscriptores (actualmente tiene más de 4,000) en mi canal era España, luego Estados Unidos y en tercer lugar Cuba. Ahora, desde los datos, son los cubanos”, indicó Aguirre, quien señaló que, sin embargo, persisten las limitaciones para los desarrolladores como la imposibilidad de subir directamente sus productos a Google Play debido a sanciones estadounidenses o vacíos legales en la propia isla.

El aprendizaje sobre el nuevo entorno digital no atañe solo a los usuarios comunes.

El presidente Miguel Díaz-Canel abrió una cuenta en Twitter poco antes de diciembre y recientemente ordenó a todos sus ministros hacer lo mismo, aunque muchos de ellos solo reenvían mensajes oficiales o consignas propagandísticas sin responder inquietudes ciudadanas.

“Creo que hay una contradicción entre lo que dicen públicamente y lo que hacen”, expresó a AP Camilo Condis, un emprendedor de 33 años que suele ser muy activo en las redes sociales y quien reportó que una docena de funcionarios lo bloquearon por sus planteos. “Los ha puesto a prueba: una prueba que muchos han suspendido. Otros, incluidos ministros, sí responden ocasionalmente, pero creo que todos escuchan, aunque no lo hagan público”.

Díaz-Canel, ingeniero de profesión, reiteró la importancia que le da a internet y al servicio de datos y aseguró que se están desarrollando plataformas y prestaciones gubernamentales -como pedir un acta de nacimiento o saber el estado de un expediente online- e informatizando al sector estatal en el cual se siguen llenando planillas a mano o entregando turnos tras largas filas.

Precisamente el tornado que arrasó a varios municipios de La Habana fue un ejemplo del alcance de las redes sociales en la Cuba actual: en los primeros momentos sirvieron para comunicar el desastre, posteriormente para evaluar el daño y finalmente para organizar la ayuda para los afectados.

La conjunción entre datos y redes sociales, “es un canal que la gente va a usar para decir las cosas como están… Es necesario que la población lo vea como una vía directa para expresarse y decir lo que piensa”, comentó Cuevas.