Alteraciones intestinales pueden ser señales de cáncer de colon

MÉXICO (EFE) – Las alteraciones intestinales pueden ser señales del cáncer de colon, de acuerdo con Rosa Gloria Nájera Hernández, oncóloga del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

En un comunicado, Nájera advierte que algunas de las anomalías que pueden indicar la presencia de tumores en el intestino grueso y derivar en cáncer de colon son alteraciones en el ritmo intestinal, estreñimiento severo, colitis y gastritis.

La especialista explica que este órgano se divide en derecho e izquierdo y que las manifestaciones difieren dependiendo del lado afectado.

Cuando el problema es en la parte diestra, suele revelarse con la presencia de anemia recurrente y, en algunos casos, puede complicarse hasta una insuficiencia hepática.

En el caso del lado izquierdo, se presenta obstrucción para la evacuación; en ambos casos la mayoría de veces son tumores con muchos años de evolución y se detectan en etapa muy avanzada.

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer colorrectal es el cuarto cáncer más común en Latinoamérica.

Cada año se producen en la región más de 240,000 nuevos casos y aproximadamente 112.000 muertes debidas a esta enfermedad.

La sospecha ante el cuadro clínico que presenta el paciente es esencial para su diagnóstico.

Para ello, las heces fecales son analizadas para hallar la presencia microscópica de sangre; esto puede dar pauta a una colonoscopia, que consiste en revisar con una cámara el tubo digestivo y ayuda a detectar, además del cáncer, otros padecimientos como pólipos, divertículos, úlceras y hemorroides.

Nájera Hernández recomienda evitar ingerir en exceso alimentos grasosos, procesados y de origen animal, así como evitar el sedentarismo, pues son factores que pueden contribuir para desarrollar este mal.

Señala también que la predisposición genética -al tener familiares de primer grado con esta enfermedad, como madre, padre o hermanos- es otro aspecto que debe tomarse en cuenta, y por esto sugiere iniciar las detecciones diez años antes de la edad que tenía el consanguíneo al presentar el cáncer.

Esta alteración afecta a hombres y mujeres por igual. La incidencia aumenta generalmente después de los 35 años y, desafortunadamente, debido a que en fases iniciales es asintomático suele no detectarse con oportunidad, lo cual disminuye las posibilidades de que sea curable.

Para la prevención de esta enfermedad, recomienda tener hábitos sanos de vida, llevar una alimentación balanceada, practicar deporte y evitar el estrés.

Finalmente, señala la importancia de acudir por atención médica inmediata y no dejar pasar el tiempo ante la presencia de síntomas.

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