Huracán Michael toca tierra en Florida con fuertes vientos

Huracán Michael toca tierra en Florida con fuertes vientos

Krystal Day, de Homosassa, Florida, ayuda a trasladar un saco de arena al restaurante Old Port Cove, el 9 de octubre de 2018, en Ozello, Florida, antes de la llegada del huracán Michael. (AP Foto/Chris O'Meara)

Por JAY REEVES y BRENDAN FARRINGTON,  Associated Press

PANAMA CITY, Florida — Luego de ganar fuerza debido a un mar inusualmente cálido en el Golfo de México, el huracán Michael golpeó el miércoles el noroeste de Florida con vientos potencialmente catastróficos de 155 mph por hora, una de las tormentas más poderosas que haya tocado tierra en Estados Unidos continental.

Michael tocó tierra cerca de México Beach, una comunidad turística ubicada en la costa a la mitad de una franja de 200 millas en el noroeste de Florida con pocos habitantes, playas de arena blanca, localidades pesqueras y bases militares.

El huracán azotó la costa con vientos estruendosos, fuertes lluvias, ráfagas poderosas, fuertes olas, calles inundadas, árboles derribados, ramas y hojas caídas, y esparció escombros de edificios por todas partes. Se escucharon explosiones al parecer causadas por transformadores.

“La oportunidad de desalojar se ha terminado”, declaró el administrador de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias de Estados Unidos, Brock Long.

El fenómeno pasó rápidamente de una depresión tropical el fin de semana a una poderosa tormenta de categoría 4 la mañana del miércoles, pasando por categoría 2 menos de un día antes.

“He tenido que tomar antiácidos por lo nauseabundo que me siento hoy por la inminente catástrofe”, dijo en un tuit el científico del Centro Nacional de Huracanes, Eric Blake, en momentos en que la tormenta se volvía más aterradora porque ganaba fuerza debido al mar inusualmente cálido del Golfo de México con 84 grados Fahrenheit.

Fue emitida una orden de desalojo para más 375,000 personas en la costa del Golfo de México. Sin embargo, las autoridades de emergencia lamentaron que muchas personas ignoraron las advertencias y al parecer pensaron que podían resistir la tormenta.

Diane Farris, de 57 años, y su hijo caminaron a una escuela convertida en albergue cerca de su casa en Panama City para encontrar 1,100 personas en un espacio para la mitad de ese número. Ni ella ni su hijo tenían forma de comunicarse porque su único celular se mojó y dejó de funcionar.

“Me preocupo por mi hija y nieto. No sé dónde están”, afirmó la mujer mientras sollozaba.

Los vientos huracanados se extendían 45 millas del vórtice de Michael. Según los meteorólogos, las precipitaciones podrían llegar a un pie y la marejada ciclónica podría alcanzar los 14 pies.

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