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El futuro de DACA nuevamente en manos del Congreso de EEUU

Por ELLIOT SPAGAT

SAN DIEGO, California (AP) — La Corte Suprema se negó a considerar el inusual pedido del gobierno de Donald Trump de que anulase el fallo de un juez que mantuvo en vigencia el programa que cobija a casi 700,000 jóvenes sin permiso de residencia que fueron traídos al país de niños.

Activistas participan en una manifestación en contra de la suspensión del programa DACA que cobija a jóvenes sin permiso de residencia que fueron traídos a Estados Unidos de niños el 23 de enero del 2018 frente al Congreso en Washington. (AP Photo/Andrew Harnik, File)

La decisión implica que el DACA sigue en vigor por al menos unos meses, y tal vez más allá de las elecciones de mitad de término de noviembre. En septiembre el gobierno dijo que suspendía el DACA, aduciendo que constituía un abuso del poder ejecutivo, y le dio al Congreso hasta el 5 de marzo para que resolviese el status de estos inmigrantes.

Lo que hay que saber sobre el status del DACA:

¿QUÉ ES EL DACA?

Es un programa instaurado por un decreto presidencial de Barack Obama en junio del 2012 que cobija a cientos de miles de “dreamers”, como se conoce a estos inmigrantes traídos a Estados Unidos de niños y que no tienen permiso de residencia. Les permite permanecer en el país y trabajar, y es renovable cada dos años. Para poder ampararse en el programa deben haber venido al país antes de cumplir 16 años, haber nacido después de junio de 1981, haber terminado la secundaria o servido en las fuerzas armadas y no tener antecedentes penales.

Casi 690,000 jóvenes estaban amparados por el DACA cuando el gobierno de Donald Trump dijo en septiembre que dejaría sin efecto se programa en seis meses. Ocho de cada diez son mexicanos. Aquellos jóvenes cuyos permisos expiraban antes del 5 de marzo tenían un mes para solicitar la renovación.

¿QUÉ DICEN LOS TRIBUNALES?

El juez de distrito William Alsup, de San Francisco, dijo el 9 de enero que el gobierno no había justificado debidamente la suspensión del programa y que los demandantes –los estados de California, Maine, Maryland y Minnesota, así como la Universidad de California– tenían buenas posibilidades de salir airosos en un juicio. El gobierno se vio obligado a seguir aceptando solicitudes de renovación, aunque no pedidos nuevos.

El juez de distrito de Nueva York Nicholas G. Garaufis emitió un fallo similar en febrero.

El Tribunal de Apelaciones del 9no Circuito está dando trámite acelerado al fallo de Alsup, pero expertos en derecho no esperan que se prenuncie antes de junio. Posteriormente el caso iría a la Corte Suprema.

¿QUÉ OPINA EL CONGRESO?

En enero Trump propuso darle la ciudadanía a 1,8 millones de inmigrantes jóvenes como parte de una reforma a las leyes de inmigración que incluía 25,000 millones de dólares para la construcción de un muro en la frontera con México y otras medidas para reforzar la vigilancia de ese sector. El Senado rechazó la iniciativa.

Activistas que defienden la causa de los inmigrantes y sus aliados en el Congreso quieren una reforma más limitada, que proteja a los jóvenes con DACA, posiblemente combinada con medidas para reforzar la vigilancia de la frontera, pero el gobierno no acepta esa postura. Trump responsabiliza a los demócratas por el impasse, mientras que los demócratas afirman que el problema lo creó él mismo al suspender el DACA.

El Congreso debe aprobar un proyecto de gastos para el 23 de marzo para que el gobierno siga operando, lo que da a los demócratas la posibilidad de supeditar su apoyo a un proyecto sobre DACA. Los demócratas obligaron a suspender las operaciones del gobierno en enero con ese fin, pero recularon luego de tres días.

Stephen W. Yale-Loehr, profesor de derecho de la Cornell University, dijo que la negativa de la Corte Suprema a intervenir “deja el programa DACA de nuevo en manos del Congreso”.

¿EL PLAZO DEL 5 DE MARZO YA NO ES RELEVANTE?

La batalla legal resta un poco de peso al plazo fijado por Trump, pero los beneficiario con DACA cuyos permisos expiraron se exponen a ser deportados mientras esperan la aprobación de sus pedidos de renovación.

En febrero, el ex secretario de Seguridad Nacional John Kelly, hoy jefe de despacho de la Casa Blanca, dejó sin efecto una política del gobierno de Obama que limitaba las deportaciones a personas que representan un peligro para la seguridad de la población, delincuentes convictos y quienes cruzaron la frontera ilegalmente en tiempos recientes, lo que en la práctica hace que todo inmigrante sin papeles sea vulnerable. Los arrestos con miras a la deportación subieron más de un 40% desde la llegada de Trump a la presidencia.

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